* Tanto el agua que llega a los estanques como la que se devuelve al mar cumple con parámetros nacionales e internacionales de calidad, dice Castro Cosío
Ciudad Obregón, Sonora; enero del 2026.- El de 2025 fue un buen ciclo productivo para el camarón de cultivo en Sonora, pues en las 35 mil 743 hectáreas sembradas solamente se presentaron 113 casos de enfermedades esporádicas, con diferentes impactos, pero se conjugaron esfuerzos para mitigar sus efectos en la sobrevivencia de los animales, afirma el profesor Miguel Ángel Castro Cosío.
El Presidente del Consejo Directivo del Comité de Sanidad Acuícola del Estado de Sonora (COSAES) puntualiza que con la vigilancia epidemiológica realizada de manera permanente en todas las Unidades de Producción Acuícola (UPA) se ha comprobado la nula presencia de enfermedades de alto impacto económico como la Mancha Blanca, entre otras, lo cual ha permitido un ciclo productivo exitoso.
Esto significa que COSAES se esfuerza día con día en darle un seguimiento puntual a cada una de las etapas productivas del camarón, desde el momento en que se siembran las larvas hasta la producción, la alimentación, el sacrificio y la comercialización, dice.
Aliados, sostiene, productores y técnicos del COSAES han logrado posicionar entre los mejores del mundo al camarón aquí producido.
Y es que, como lo afirman los mismos productores, a pesar de que en Sonora solamente se cuenta con seis meses del año para la siembra del camarón, los acuacultores han logrado ser competitivos en el plano nacional e internacional.
AGUA, LA CLAVE
Castro Cosío asegura que la clave de este ciclo productivo exitoso fue, sin duda, el insumo principal en el cultivo del camarón: el agua de mar.
Y es que, afirma, el líquido que ingresa a los estanques es adecuado para el desarrollo de los camarones y no genera contaminación, mientras que el agua devuelta al mar va en mejores condiciones de calidad debido al sano proceso experimentado durante el crecimiento de los crustáceos.
Pero también se observa su calidad cuando el agua de un estanque es reutilizada en otras granjas ante la necesidad de abastecer la demanda necesaria para el buen desarrollo del camarón, con características innegables de sanidad e inocuidad, dice.
En los parques acuícolas de Sonora, afirma Castro Cosío, los parámetros fisicoquímicos y biológicos del agua utilizada se encuentran dentro de los rangos recomendados por las autoridades nacionales e internacionales.
TECNOLOGÍA ADECUADA
En la medida de lo posible se han colocado en los estanques los sistemas de aireación, así como los alimentadores automáticos que hacen más eficiente el ciclo productivo, precisa, en tanto que el uso de alimentos libres de cualquier químico o antibióticos, permite mejorar la calidad del agua y el fondo de los estanques se mantiene sanitariamente óptimo.
Mediante estudios apegados estrictamente al método científico, recientemente realizados por académicos del Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON), con el equipo del doctor José Cuauhtémoc Ibarra Gámez, especialista en acuacultura, se demostró que la calidad del agua, parte de la cual se recircula en las granjas y la otra parte se devuelve al sistema marino, los parámetros físico-químicos están muy por debajo de de los establecidos en las normas NOM-001-SEMARNAT-2021 y NOM-112-SSA1-1994.
Los análisis demostraron que el agua no contiene bacterias ni virus altamente patógenos ni para el camarón de cultivo ni para los organismos silvestres de la zona.
Por lo tanto, se concluyó que el agua utilizada en las granjas camaronícolas no contamina el medio marino y, por el contrario, según dijeron los estudiosos, técnicos y productores, el líquido de desecho ayuda a restablecer en gran forma la flora y fauna de la región, como los manglares, ya que contiene nutrientes orgánicos y probióticos benéficos.
SOBREVIVENCIA AL 75%
A la luz de estos aspectos, destaca, en términos sanitarios y productivos, si bien los resultados del ciclo 2024 fueron buenos, los de 2025 fueron aún mejores, toda vez que en las granjas analizadas la sobrevivencia de los crustáceos, conforme a la densidad de siembra en cada una de ellas, fue de rangos del 60% al 75%, lo cual habla de que la ausencia de enfermedades o tóxicos hizo del ciclo 2025 un año productivo muy bueno para los acuacultores.
A todo ello se suma el hecho de que COSAES mantiene de manera permanente una vigilancia estricta sobre la presencia de contaminantes como metales pesados y plaguicidas, mediante la asistencia técnica en las granjas para observar fielmente Buenas Prácticas de Producción.
Este acompañamiento a los productores, quienes día a día fortalecen la conciencia y responsabilidad productiva, ha permitido que más del 70% de la producción camaronícola en Sonora esté libre de contaminantes químicos y microbiológicos que pudieran causar algún daño a los consumidores.
Desde hace más de 15 años, admite, Sonora no ha tenido alerta alimentaria alguna, ni de parte de las autoridades sanitarias de México ni de los mercados de exportación, asegura Castro Cosío.
